Hoy en día, quién más quién menos ha visitado
en compañía de amigos o familia algún parque natural, reserva o simplemente
espacio verde en el cual hay animales. Estos suelen resultar atractivos a la
vista del público, incitando a muchos a que los alimenten por el simple hecho
de sentirse más en contacto con ellos. La mayoría de la gente se lo toma como
un bonito espectáculo natural, ¿pero es realmente positivo alimentarlos?
En primer lugar, hay que decir que estos
seres vivos ya tienen un personal adecuado en el parque (ya sean cuidadores,
veterinarios, etc.) que se encarga de proporcionarles la alimentación
correspondiente y en cantidades adecuadas.
En segundo lugar, tengamos presente que todos
los ecosistemas están regulados, por lo que añadir alimento generaría una
especie de desequilibrio en todos los niveles tróficos.
Pongamos como ejemplificación de los dos casos
anteriores el Parc Catalunya de Sabadell: el verano pasado se encontraron patos
muertos en el estanque, sin signos de violencia, por lo que se especula que
podría haber sido una ingesta de alimento tóxico o inadecuado. Otro factor a
tener en cuenta son las plagas de ratas, ya que el pan que se tira a los patos
genera unas bacterias que atraen su atención.
Pese a la aparente pequeñez del asunto, este
problema está afectando en muchas ciudades del mundo. “Canal & River
Trust”, una ONG, descubrió que en Inglaterra y Gales los ingleses alimentaron a
los patos con seis millones de barras de pan en dos-mil-trece.
En conclusión, pese a que muchos lugares no
tengan prohibición ni letreros en los que se indique que no está permitido dar
de comer a los animales del parque, lo mejor es mantener una actitud
responsable y ecológica para preservar el equilibrio ecológico y natural de
estos lugares que tanto disfrutamos en compañía de los más queridos.
ÁLEX CRUZADO, 2n BTX